Jorge Francisco Isidoro Luis Borges

Jorge Francisco Isidoro Luis Borges

Buenos Aires 24/08/1899
Exterior del País 14/06/1986

Su nombre completo fue Jorge Francisco Isidoro Luis Borges. Nació en Buenos Aires, el 24 de agosto de 1899, falleció el 14 de junio de 1986, en Ginebra.

Fue un escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX. Publicó ensayos breves, cuentos y poemas.

Su obra, fundamental en la literatura y en el pensamiento humano, ha sido objeto de minuciosos análisis y de múltiples interpretaciones.
Trasciende cualquier clasificación y excluye cualquier tipo de dogmatismo.

Borges nació, a los ocho meses de gestación, en una típica casa porteña de fines del siglo XIX. Su casa natal estaba situada en la calle Tucumán 840, pero su infancia transcurrió un poco más al norte, en la calle Serrano 2135 del barrio de Palermo.

La relación de Borges con la literatura comenzó a muy temprana edad, siendo que a los cuatro años ya sabía leer y escribir. Debido a que en su casa se hablaba tanto español como inglés, Borges creció como bilingüe.

En 1905 comenzó a tomar sus primeras lecciones con una institutriz británica.
Al año siguiente escribió su primer relato, La visera fatal, siguiendo páginas del Quijote.
Además, esbozó en inglés un breve ensayo sobre mitología griega.

A los nueve años tradujo del inglés El príncipe feliz, de Oscar Wilde, texto que se publicó en el periódico El País rubricado por Jorge Borges (h).

En el barrio de Palermo, que por aquella época era un barrio marginal de inmigrantes y cuchilleros, conoció las andanzas de los compadritos que después poblaron sus ficciones.

Borges ingresó al colegio directamente en el cuarto grado. Por esa época la familia pasaba sus vacaciones de verano en Adrogué o en casa de unos familiares uruguayos, los Haedo.

Durante esa época leyó sobre todo a los prosistas del Realismo francés y a los poetas expresionistas y simbolistas, especialmente a Rimbaud.

A la vez, descubrió a Schopenhauer, a Nietzsche, a Carlyle y a Chesterton.

Con la sola ayuda de un diccionario aprendió por sí mismo el alemán y escribió sus primeros versos en francés.

En 1919, gracias al fin de las hostilidades y después del fallecimiento de la abuela materna, la familia Borges marchó a España.
En un primer momento se instalaron en Barcelona y luego se trasladaron a Palma de Mallorca.

En esta última ciudad Borges escribió dos libros que no publicó: Los ritmos rojos, poemas de elogio a la Revolución Rusa, y Los naipes del tahúr, un libro de cuentos. En Madrid y en Sevilla participó del movimiento literario ultraísta, que luego encabezaría en Argentina y que influiría poderosamente en su primera obra lírica.
Colaboró con poemas y en la crítica literaria en las revistas Ultra, Grecia, Cervantes, Hélices y Cosmópolis.

Su primera poesía, "Himno al mar", escrita en el estilo de Walt Whitman, fue publicada en la revista Grecia el 31 de diciembre de 1919.

En esta época conoció a su futuro cuñado, Guillermo de Torre, y a algunos de los principales escritores españoles de la época, como Rafael Cansinos-Assens (a quien frecuentaba en el famoso Café Colonial y a quien siempre consideró su maestro), Ramón Gómez de la Serna, Valle Inclán y Gerardo Diego.

Por esa época conoció a Concepción Guerrero, una joven de dieciséis años de quien se enamoró.

En agosto de 1924 fundó la revista ultraísta Proa junto con Ricardo Güiraldes, autor de Don Segundo Sombra; Alfredo Brandán Caraffa y Pablo Rojas Paz, aunque paulatinamente iría abandonando esa estética.

En 1923, en víspera de un segundo viaje a Europa, Borges publicó su primer libro de poesía, Fervor de Buenos Aires, en el que se prefigura, según palabras del propio Borges, toda su obra posterior.
Fue una edición preparada apuradamente, en la que se colaron algunas erratas y que, además, carecía de prólogo.
Para la tapa su hermana Norah realizó un grabado.
Se editaron unos trescientos ejemplares; los pocos que se conservan son considerados tesoros por los bibliófilos y en algunos se aprecian correcciones manuscritas realizadas por el mismo Borges.
En Fervor de Buenos Aires es donde emotivamente confesó que, finalmente, "las calles de Buenos Aires/ ya son mi entraña".

Son treinta y tres poemas tan heterogéneos que aluden a un juego de cartas (el truco), o al "tirano" Juan Manuel de Rosas, o a la exótica Benarés; sin ahorrar el espacio para solazarse en un patio anónimo de Buenos Aires, "en la amistad oscura/ de un zaguán, de una parra y de un aljibe".

Sobre el espíritu de este libro ha escrito Borges que "en aquel tiempo buscaba los atardeceres, los arrabales y la desdicha".

En los treinta años siguientes, Borges se transformaría en uno de los más brillantes y más polémicos escritores de América.
Cansado del ultraísmo que él mismo había traído de España, intentó fundar un nuevo tipo de regionalismo, enraizado en una perspectiva metafísica de la realidad.

Escribió cuentos y poemas sobre el suburbio porteño, sobre el tango, sobre fatales peleas de cuchillo, como "Hombre de la esquina rosada" y "El puñal".
Pronto se cansó también de este "ismo" y empezó a especular por escrito sobre la narrativa fantástica o mágica, hasta el punto de producir durante dos décadas (desde 1930 a 1950), algunas de las más extraordinarias ficciones del siglo XX (Historia universal de la infamia, Ficciones, El Aleph, entre otros).

Tras un golpe militar que derrocó al gobierno peronista (denominado Revolución Libertadora), Borges fue elegido en 1955 director de la Biblioteca Nacional, cargo que ocuparía por espacio de 18 años.
En diciembre de ese mismo año fue designado miembro de la Academia Argentina de Letras.

Publicó Los orilleros, El paraíso de los creyentes, Cuentos breves y extraordinarios, Poesía gauchesca, La hermana Eloísa y Leopoldo Lugones.

Se le confirmó, además, en la cátedra de Literatura Alemana y, luego, como director del Instituto de Literatura Alemana en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Tras varios accidentes y algunas operaciones, un oftalmólogo le prohibió leer y escribir.
Aunque aún distinguía luces y sombras, esta prohibición cambió profundamente su práctica literaria.
Borges se fue quedando ciego como consecuencia de la enfermedad congénita que había ya afectado a su padre.

En 1956 dictó el curso de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires, fue nombrado catedrático titular en la misma universidad, recibió un doctorado honoris causa de la Universidad de Cuyo y fue nombrado presidente de la Asociación de Escritores Argentinos.

En Montevideo criticó ásperamente al peronismo depuesto y defendió a la Revolución Libertadora. Por su adhesión al nuevo gobierno resultó muy criticado, entre otros, por Ernesto Sabato y Ezequiel Martínez Estrada.

Sabato y Borges continuarían, si bien no enemistados, "separados" por motivos políticos hasta 1973, cuando, a raíz de un encuentro casual en una biblioteca, Orlando Barone resolvió promover una serie de reuniones, en las que ambos escritores discutieron sobre literatura, filosofía, cine, lingüística y demás temas.

Ante una nueva victoria del peronismo, Borges insistió en recordar al primer gobierno de Perón como "los años de oprobio".

En 1975 falleció su madre, a los noventa y nueve años. A partir de ese momento Borges realizaría sus viajes junto a una ex-alumna, luego secretaria y por último su segunda esposa, María Kodama.

Murió el 14 de junio de 1986 víctima de un cáncer hepático.

Obedeciendo su última voluntad, sus restos yacen en el cementerio de Plainpalais.

La lápida, realizada por el escultor argentino Eduardo Longato, es de una piedra blanca y áspera.
En lo alto de su cara anterior se lee "Jorge Luis Borges" y, debajo, "And ne forhtedon na", junto a un grabado circular con siete guerreros, una pequeña Cruz de Gales y los años "1899/1986".
La inscripción formulada en anglosajón, se traduce como "Y que no temieran".

La cara posterior de la lápida contiene la frase "Hann tekr sverthit Gram okk / legger i methal theira bert", que se corresponde con dos versos del capítulo veintisiete de la Saga Volsunga (saga noruega del siglo XIII), y se traducen como "El tomó su espada, Gram, y colocó el metal desnudo entre los dos".

 

Obra

Si bien la poesía fue uno de los fundamentos del quehacer literario de Borges, el ensayo y la narrativa fueron los géneros que le reportaron el reconocimiento universal.

Dotado de una vasta cultura, elaboró una obra de gran solidez intelectual sobre el andamiaje de una prosa precisa y austera, a través de la cual manifestó un irónico distanciamiento de las cosas y su delicado lirismo.

Sus estructuras narrativas alteran las formas convencionales del tiempo y del espacio para crear mundos alternativos de gran contenido simbólico, construidos a partir de reflejos, inversiones y paralelismos.

Los relatos de Borges toman la forma de acertijos, o de potentes metáforas de trasfondo metafísico.

Borges, además, escribió guiones de cine y una considerable cantidad de crítica literaria y prólogos.

Editó numerosas antologías y fue un prominente traductor de inglés, francés y alemán (también tradujo obras del anglosajón y del escandinavo antiguo).

Su ceguera influyó enormemente en su escritura posterior. Entre sus intereses intelectuales destacan la mitología, la matemática, la teología, la filosofía y, como integración de éstas, el sentido borgiano de la literatura como recreación — todos estos temas son tratados unas veces como juego y otras con la mayor seriedad.

Borges vivió la mayor parte del siglo XX, por lo que vivió el período modernista de la cultura y la literatura, especialmente el simbolismo.

Su ficción es profundamente erudita y siempre concisa.
Desde una perspectiva más histórica, la obra de Borges puede dividirse en períodos.

Una primera etapa inicial, vanguardista, acotada entre los años 1923 y 1930. Este período está caracterizado por la importancia fundamental del poema, el verso libre y la proliferación metafórica (sobre todo la proveniente de Lugones), la apelación a un neobarroco de raigambre española (Quevedo, en primer término) y cierto nacionalismo literario, que llega a proclamar la independencia idiomática de Argentina, en textos luego repudiados por el propio autor.

A este período pertenecen los poemarios Fervor de Buenos Aires, Luna de enfrente y Cuaderno San Martín, así como los ensayos de Inquisiciones, El tamaño de mi esperanza, El idioma de los argentinos y Evaristo Carriego.

A partir de 1930 la obra de Borges, durante unos treinta años, se inclinará a la prosa y surgirá una doble vertiente de su tarea: el ensayo breve, normalmente de lecturas literarias, y la llamada "ficción", que no es estrictamente un cuento, aunque su trámite sea narrativo y su convención de lectura sea la ficcional. En ella aparecen, a menudo, escritores y libros apócrifos como Pierre Ménard y su Quijote, o Herbert Quain. Apelando a citas deliberadamente erróneas en sus meditaciones sobre la tradición literaria, Borges definía la tarea del escritor como esencialmente falsificadora y desdibujaba toda pretensión de originalidad y creación.

La literatura era, según su concepción, la infinita lectura de unos textos que surgen de otros y remite a un texto original, perdido, inexistente o tachado.
En otro sentido, la obra ficcional borgiana se inclinó a temas recurrentes, como son lo fantasmal de la vida, el combate singular como reconocimiento del otro en el acto de darle muerte, el espejo como cifra de las apariencias mundanas, la lejanía y la desdicha vinculadas con la relación amorosa, o la busca del nombre de los nombres, el prohibido nombre de Dios, donde se realicen las fantasías de perfecta adecuación entre las palabras y las cosas.
Estéticamente, en este segundo período de su obra, Borges efectuó una crítica radical a sus años de vanguardista.

Se replegó hacia una actitud estética de apariencia neoclásica, aunque en él pervivieran los tópicos del infinito y de lo inefable, recogidos en sus juveniles frecuentaciones de Schopenhauer y de los poetas románticos alemanes.

A este período, prescindiendo de antologías y reelaboraciones, pertenecen los ensayos de Discusión (1932), Historia de la eternidad (1936) y Otras Inquisiciones (1952); los relatos de Historia universal de la infamia (1935), de Ficciones (1944) y El Aleph (1949), y un buen número de obras en colaboración con Bioy Casares (Seis problemas para don Isidro Parodi, 1942; Dos fantasías memorables, 1946; Un modelo para la muerte, 1946, y los guiones cinematográficos Los Orilleros y El paraíso de los creyentes, 1955, con Delia Ingenieros (Antiguas literaturas germánicas, 1951), con Betina Edelberg (Leopoldo Lugones, 1955) y con Margarita Guerrero (El Martín Fierro, 1953 y Manual de zoología fantástica, 1957).

La mayoría de sus historias más populares abunda en la naturaleza del tiempo, el infinito, los espejos, laberintos, la realidad y la identidad; mientras otras se centran en temas fantásticos.
El mismo Borges cuenta historias más o menos reales de la vida sudamericana; historias de héroes populares, soldados, gauchos, detectives y figuras históricas, mezclando la realidad con la fantasía y los hechos con la ficción.

Cuentos:
Historia universal de la infamia (1935)
El espantoso redentor Lazarus Morell.
El impostor inverosímil Tom Castro.
La viuda Ching, pirata puntual.
El proveedor de iniquidades Monk Eastman.
El asesino desinteresado Bill Harrigan.
El incivil maestro de ceremonias Kotsuké no Suké.
El tintorero enmascarado Hákim de Merv.
Hombre de la esquina rosada.
Un teólogo en la muerte.
La cámara de las estatuas.
Del Libro de las 1001 Noches, noche 272.
Historia de los dos que soñaron.
Del Libro de las 1001 Noches, noche 351.
El brujo postergado.
El espejo de tinta.
Ficciones (1944), el cual consta de dos secciones y las siguientes narraciones:

I. El jardín de senderos que se bifurcan

Tlön, Uqbar, Orbis Tertius

El acercamiento a Almotásim

Pierre Menard, autor del Quijote

Las ruinas circulares

La lotería en Babilonia

Examen de la obra de Herbert Quain

La Biblioteca de Babel

El jardín de senderos que se bifurcan

II. Artificios

Prólogo

Funes el memorioso

La forma de la espada

Tema del traidor y del héroe

La muerte y la brújula

El milagro secreto

Tres versiones de Judas

El Sur (1944)
El Aleph (1949), consta de 17 cuentos:
El inmortal.
El muerto.
Los teólogos.
Historia del guerrero y la cautiva.
Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874).
Emma Zunz,
La casa de Asterión
La otra muerte.
Deutsches requiem.
La busca de Averroes.
El Zahir
La escritura del Dios.
Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto.
Los dos reyes y los dos laberintos.
La espera.
El hombre en el umbral.
El Aleph.
La muerte y la brújula (1951)
Hombre de la esquina rosada.
Emma Zunz.
La espera.
Funes el memorioso.
La forma de la espada.
Tema del traidor y del héroe.
El jardín de senderos que se bifurcan.
El milagro secreto.
La muerte y la brújula.
El informe de Brodie (1970)
La intrusa.
El indigno.
Historia de Rosendo Juárez.
El encuentro.
Juan Muraña.
La señora mayor.
El duelo.
El otro duelo.
Guayaquil.
El evangelio según Marcos.
El informe de Brodie.
El libro de arena (1975).
El otro.
Ulrica.
El Congreso.
There are more things.
La Secta de los Treinta.
La noche de los dones.
El espejo y la máscara.
Undr.
Utopía de un hombre que está cansado.
El soborno.
Avelino Arredondo.
El disco.
El libro de arena.
Epílogo.
La memoria de Shakespeare (1983)
Veinticinco de agosto, 1983.
Tigres azules.
La rosa de Paracelso.
La memoria de Shakespeare.

Ensayos
Inquisiciones (1925)
El tamaño de mi esperanza (1926)
El idioma de los argentinos (1928)
Evaristo Carriego (1930)
Discusión (1932)
Historia de la eternidad (1936)
Otras inquisiciones (1952).
Siete Noches (1980)
Nueve ensayos dantescos (1982)
Atlas (1985)

Poesías
Fervor de Buenos Aires (1923)
Luna de enfrente (1925)
Cuaderno San Martín (1929)
El hacedor (1960)
Elogio de la sombra (1969)
El otro, el mismo (1969)
El oro de los tigres (1972)
La Rosa Profunda (1975)
La moneda de hierro (1976)
La Cifra (1981)
Los Conjurados (1985)

Antologías
Antología personal (1961)
Nueva antología personal (1968)
Libro de sueños (1976)

 

Familia

Su padre, Jorge Guillermo Borges, argentino, natural de Entre Ríos, fue abogado y profesor de psicología.
Era un ávido lector y tenía aspiraciones literarias que concretó en una novela, El caudillo, y algunos poemas; además tradujo a Omar Jayyam de la versión inglesa de Fitzgerald.

Para 1970, Jorge Luis Borges recordaba con estas palabras a su padre: "Él me reveló el poder de la poesía: el hecho de que las palabras sean no sólo un medio de comunicación sino símbolos mágicos y música".

Su madre, Leonor Acevedo Suárez, era uruguaya. Aprendió inglés de su marido y tradujo varias obras de esa lengua al español.

La familia de su padre tenía orígenes españoles, portugueses e ingleses; la de su madre, españoles y posiblemente portugueses. En su casa se hablaba en español e inglés.

En 1914 el padre de Borges se vio obligado a dejar su profesión, jubilándose de profesor debido a la misma ceguera progresiva hereditaria que décadas más tarde afectaría también a su hijo.
Junto con la familia, se dirigió a Europa para someterse a un tratamiento oftalmológico especial.
Para refugiarse de la Primera Guerra Mundial, la familia se instaló en Ginebra (Suiza), donde el joven Borges y su hermana Norah (nacida en 1902) asistirían a la escuela.


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Sos uno de los mejores. Cada vez que leo algo tuyo, decubro algo novedoso e intrigante a la vez. Ojalá podamos tener a otro como vos pronto entra nosotros!

Escrito por: Virginia,   2011-06-12 20:17:24





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